martes, 6 de diciembre de 2016

Lanzazo

Lo pillaron robando en el metro y, en un acto desesperado, se subió a la pasarela de San Joaquín seis cuarenta pe eme y se pasó al otro lado, a la cabeza de los autos embravecíos del taco hora punta. Se creyó protegido al alero de la compasión y gritó que, si no lo dejaban ir, se tiraba a morir.

Y la gente se amontonó, levantó los brazos y empezó a gritar:

Que salte.