A veces pienso en mi adolescencia y me da mucha pena. En verdad no tenía consciencia de nada: ni de género ni de clase, mucho menos de mi juventud. Y por ser pobre po.
Puede que ahora tenga más tendencia a la pena, a la seriedad, al enojo, pero eso significa que antes fuera feliz.
Antes simplemente no era nada.