tienen un poder fantasma. Viven desde siempre en un delirio colectivo, de todos los hombres. Yo nunca los he visto mandar, pero sí al mundo caerse, resbalarse entre las manos de los hombres. Eso no es poder, se lo inventaron todo, lo planificaron de tal forma que nadie nunca lo notara: con fuego y metales calientes. Son dioses antiguos y asustados, ambiciosos, egoístas como todo los que prueban las alturas y la sonrisas del sol. Por eso la violencia y el miedo a ser descubiertos en su mentira, en los pijamas del engaño. Hombres culiaos, la hicieron de oro, pero se les está empezando a oler el miedo, las mentirass no duran para siempre.