Hace rato que en mi casa dejamos de usar la cocina a leña, porque los incendios nos dejaron para la cagá, pero mi ropa sigue oliendo a humo. Me pregunto yo si huelo a humo, si se me está yendo el alma o si Linares me pena y huelo a Linares. Si me busca, recordándome que el limbo es para siempre que, incluso, a años del infierno, todavía se siente tibia la tierra. Lista para tragar.