nunca hablo de las
mañanas será que no
he vivido tantas soy
he vivido tantas soy
pájara nocturna de
pies y
manos heladas de
boca sedienta pero
debo decir que las
mañanas tienen su
encanto enroscado en el
pasto hecho hielo en los
pedazos de
alma que se me
escapan en su
cercanía al
mundo de los
sueños en el
temor de
despertar y
olvidar todo lo que
soñé