No entiendo el romanticismo
del invierno.
El esqueleto críptico del árbol
y todas las hojas en el suelo,
cagadas enteras
por los pajaritos que huyen.
La naturaleza tensa,
pensando la venganza:
planificando las matapajitos de este año.
Los temblores en el bosque
convirtiéndose en leña,
en alguna playa helada
una escribe que:
no teníamos opción
y se la llva una ola.