- El frío de Santiago es tan raro, como una cueva de hielo. El frío se suspende en el aire, esperando con sus cuchillas a una presa cualquiera, y nada crece en esta healda: solo las peluzas en la caca de perro, las callampas en el pasto lleno de rocío. Rocío es un gran nobre, no me había dado cuenta hasta hoy, mientras las ocho de la mañana me sacaban la chucha afuera de la casa; lo que está bien, justo desde ayer ando con mucha vergüenza.
En días como estos, sueño que me encuentro y me hago cagar, así que: gracias pelo mojado.